¿Violencia de clase? ¿odio irracional? Nada justifica la demencial violencia que un emo trotskysta descerrajó contra nuestro vicepresidente Julio Cleto Cobos.
La tolerancia hacia las nuevas tribus urbanas tiene un límite y los emos trotskystas lo han sobrepasado. Hoy le pegan a Cleto Cobos ¿y mañana? ¿Será el turno del padre Grassi? ¿de Lilita Carrió? ¿de Hermes Binner? ¿de Joaquín Morales Solá?
¿de Chiche Gelblund?
No, chicos, así no es la cosa.
Queremos escuchar la condena de una Vilma Ripoll, un Altamira o un Zamora!!
lunes, 11 de mayo de 2009
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